La coherencia, como la concordancia entre lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos
Decir lo que pensamos, pensar lo que decimos y hacer lo que decimos. La coherencia en nuestros actos es mostrar concordancia primeramente entre lo que pensamos, lo que está en nuestra mente de manera predominante. Es eso lo que decimos a nuestros semejantes, o somos personas poco sinceras que hablamos cosas que nada tienen que ver con nuestros pensamientos ?
La concordancia entre lo que pensamos y lo que decimos nos lleva a estar tranquilos con nosotros mismos, nos libera de una gran carga de ansiedad que conlleva el ocultar nuestro mundo interior a los demás. Nos lleva a ser personas transparentes, que no viven privando a los demás de conocer sus pensamientos. Pensar lo que decimos es prestar atención a nuestras palabras, y no dejar simplemente que ellas salgan de nuestra boca.
Si nosotros tenemos pensamientos horribles acerca de alguien, entonces para ser sinceros tenemos que decírselos ? Considero que no necesariamente, porque el pensar lo que decimos y notar que lo que vamos a pronunciar va a dañar al otro, nos lleva a replantearnos si es correcto lo que estamos pensando. Este ida y vuelta en nosotros mismos nos ayuda a desarrollar la conciencia, a evaluarnos como pensantes, si es constructivo o no lo que habita en nuestra mente.
Si notamos que lo que pensamos es destructivo, podemos elegir reemplazarlo por un pensamiento de amor, de comprensión, de empatía, es decir ponernos en el lugar del otro, con lo cual estaríamos refinando esos pensamientos de odio, incomprensión y de juzgar a los demás. Luego de este sano refinamiento podemos con mayor tranquilidad decir lo que pensamos, ya que nuestras palabras ayudaran a construir y no a destruir.
Por último, quizás el paso más importante en el arte de ser coherentes con nosotros mismos, es hacer lo que decimos, esto quiere decir que nuestras acciones sean concordantes con lo que hemos dicho.
Es muy fácil decir que las cosas deben ser de tal manera, pero luego hacer algo completamente distinto. Se necesita compromiso y fuerza de voluntad para guiar nuestras acciones en la misma dirección que nuestras palabras constructivas.