En un par de meses habrá algunos argentinos que a pesar de utilizar un auto ya no estarán pendientes por hipotéticos aumentos de la nafta. Aunque lo que tendrán que mirar entonces será la factura de la luz. El dato de que el consumo para poner en marcha el nuevo vehículo es menor que el de una plancha borrará, al menos, esa preocupación.
Lo primero que aclaran Pablo e Iván Naya (padre e hijo, y gestores de la idea inicial), y Sebastián Da Dalt (se define como el brazo industrial del proyecto) es que lo que se está armando en la planta de Villa Luzuriaga es «movilidad alternativa».